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Testigos del auge y venezolanización de la industria petrolera PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 30 de enero de 2008

Edición: Año 2008

José Suárez-Núñez

Los egresados de la primera promoción de petroleros de LUZ de 1957 fueron becados por las transnacionales y el Ministerio de Minas con 400 bolívares mensuales y sus primeros sueldos no pasaban de 2.500 bolívares.

Los doce primeros graduados de la Escuela de Petróleo del Zulia viven aún. Todos superan los 70 años de edad y mantienen una relación constante. A mediados de julio, pasado cuando celebraron los 50 años de graduados, comieron carne en brasa, lechón, yuca, vegetales, tomaron vino y la celebraron en grande, sin limitaciones de dieta. Algunos fumaron puros habanos obsequiados por Lindolfo León, que fue el anfitrión.


Un detalle sobresaliente de esa promoción zuliana es la egresada Dilcia Ramírez, la primera mujer venezolana graduada de ingeniero petrolero, quien bregó en sus inicios con los taladros del campo Menegrande y las gabarras de perforación del Lago con la misma intensidad que los hombres en la zonas de operaciones.


Los doce graduados de la primera promoción eran becados del Ministerio de Minas e Hidrocarburos y de las transnacionales petroleras con un sueldo de 400 bolívares mensuales, los libros y la matrícula. Vivían en las residencias estudiantiles y pensiones de la zona vieja de Maracaibo cercana a la Universidad, con excepción de tres zulianos que vivían en la casa de sus familiares.


De esa promoción 1957-1961 salieron dos directores de Pdvsa: Arevalo Guzmán Reyes y Francisco Guedez; un presidente de la filial Vistaven, Lindolfo León; dos directores del despacho de Energía y Minas, Ulises Ramírez y Ernesto Agostini y dos coordinadores de Producción de Pdvsa, Pedro Díaz y Mauricio Tedeschi, cargos para esa época muy importantes porque eran la antesala a ocupar un sillón de la junta directiva de Pdvsa.


Dilcia Ramírez se casó con su compañero de clases Hugo Vivas y, como ambos eran becados de Shell, los enviaron a un curso de entrenamiento y mejoramiento profesional a Holanda después de egresados, que sirvió como viaje de bodas en el exterior con todos los gastos pagados. Todos perdieron un año por el asesinato del presidente Carlos Delgado Chalbaud. La carrera tenía un pensum de dos años de ingeniería civil y los tres restantes de materia petrolera, que eran clases prácticas en las empresas transnacionales radicadas en el país. Después de egresados tenían empleo y entraban en la nómina con un sueldo básico de 2.500 bolívares mensuales y el pago del transporte.


Los doce primeros egresados fueron Dilcia Ramírez de Vivas, Hugo Vivas, Lucio Peralta, Pedro Rios, Ulises Ramírez, Mau-ricio Tedeschi, Edgardo Valero, Ernesto Agostini, Pedro Díaz, Francisco Guedez, Arévalo Guzmán Reyes y Lindolfo León.
Francisco Guedez recuerda que cuando se nacionalizó la industria petrolera en 1976, los presidentes de las cuatro más importantes transnacionales radicadas en el país eran venezolanos. Todos los que se graduaron en la primera promoción de la Escuela de Petróleo del Zulia fueron enviados a cursos de postgrado en las principales universidades petroleras de Estados Unidos, como Tulsa de Oklahoma y Austin de Texas, y los becados de Shell fueron a universidades holandesas.
Los doce primeros graduados pasaron por el campo petrolero del Lago de Maracaibo, considerado para la época como laboratorio mundial. Agrega Guedez que el Lago de Maracaibo tenía los tres cien: 100 millas de largo; 100 kilómetros de ancho y 100 pies de profundidad.

 

Primera en todo
Dilcia Ramírez de Vivas, 74 años, egresada en 1957, estuvo 35 años en la industria petrolera, iniciándose en las áreas operacionales. Se crió en los campos de Shell en Bachaquero y Lagunillas. Fue la primera mujer que se graduó de ingeniera petrolera en el país y la primera que entró en las operaciones de una empresa. Trabajó en petrofísica, registros eléctricos, recuperación secundaria, recuperación de crudos  y las primeras experiencias de la inyección de vapor en la formación.


Ramírez recuerda que allí nacieron las primeras experiencias del “steam soak” o inyección alterna de vapor. Se jubiló en 1988 y la siguen considerando como la ingeniera petrolera que tiene los conocimientos más profundos de las reservas petroleras venezolanas.


Hugo Vivas, 73 años, esposo de Dilcia Ramírez, es también ingeniero petrolero y graduado en la misma promoción. Estuvo 36 años en la industria petrolera, comenzando en Shell y posteriormente en la Corporación Venezolana del Petróleo, Maraven, Pdvsa y Pequiven. Vivas se jubiló en 1993.

 

Contagiados de Nacionalización
Lucio Peralta, 75 años, estuvo 35 años en la industria petrolera. Se inició en Shell. Cuando comenzó sus estudios universitarios le dijeron que si iba a la compañía anglosajona y pedía una beca para estudiar ingeniería petrolera se la darían de inmediato y así fue.


El primer trabajo en la nómina de Shell fue como ingeniero de perforación en Bachaquero. La fiebre nacionalista también lo contagió y se fue para la Corporación Venezolana del Petróleo, (CVP) donde lo hicieron jefe de la sección de producción; después jefe del departamento de Perforación, hasta finalmente ser gerente de Oriente.


Cuenta Peralta que el sueldo de gerente de Oriente era de 5 mil bolívares y los directores generales ganaban 6.500 bolívares. Señala que en Creole y Shell ganaban la misma suma, pero en dólares.


Otro integrante de esa promoción es Ulises Ramírez, 72 años, quien estuvo 35 años en la actividad petrolera, compartidos en la Corporación Venezolana del Petróleo y el entonces Ministerio de Energía y Minas (MEM). Su último cargo fue director de Tecnología y Promoción de Empresas en el antiguo MEM.


Ramírez recuerda satisfecho que como director de Tecnología del MEM, “logré convencer al ministro Celestino Armas de que el proyecto Cristóbal Colón no era conveniente para el país y no había valor agregado al gas. Su mejor aprovecha-miento era utilizarlo en los crudos de la Faja”.


Mauricio Tedeschi, 73 años, por su parte, estuvo 33 años en la actividad petrolera. Se inició en el MEM en 1957, estuvo cuatro años en ese despacho y terminó su carrera como coordinador de Producción de Pdvsa. Su primer trabajo fue como inspector de hidrocarburos en la costa oriental del Lago hasta 1961, cuando se entregaron las nuevas concesiones. Era el único ingeniero petrolero en la costa Bolívar.


Haciendo una comparación de los inicios de la primera promoción de ingenieros petroleros de LUZ, con la actividad actual, señala dos aspectos. “En la industria petrolera concesionaria y después nacionalizada, trabajamos con todas las herramientas de la época, teléfonos, taxis, aviones, hoteles, gastos extras y esto nos obligaba a dar todos nuestros mejores esfuerzos”.


“Los ingenieros que nos iniciamos en el MEM o la industria concesionaria y después nacionalizada, nos graduamos con la regla de cálculo. Llegué a ver muchos años después de graduado la primera computadora en Shell”.


Edgar Valero Zambrano, 75 años, con 36 años en la industria ingresó en la nómina de Creole recién graduado como ingeniero de campo en Tía Juana. Valero considera que siempre estaban aprendiendo y recuerda que fueron años duros cuando fue gerente de Producción de Creole en los campos de Lagunillas y Tía Juana porque el ingeniero era el que guiaba a los que estaban debajo.
Las decisiones en esa época tenían que ser acordes con la eficiencia operacional, para mantener alto el ritmo del negocio y considera que para los actuales ingenieros el trabajo es más fácil. Antes, los ingenieros tenían que trabajar también en las gabarras de producción.


Ernesto Agostini, 74 años y 36 años en el Ministerio de Energía y Minas, ingresó a ese despacho después de graduado y concluyó su carrera como director de Hidrocarburos durante diez años consecutivos, jubilándose en 1993.
Recuerda que cuando fue jefe de departamento en el MEM tuvo un subalterno que dio mucho que hablar y después sería su jefe: Humberto Calderón Berti.  El interés primordial del despacho, dice Agostini, era velar por los intereses del Estado. “En muchos ocasiones penalizamos a Pdvsa, pero las decisiones que se tomaban no tenían tinte político”.


“Yo pienso que en los últimos años se han destruido las instituciones y los intereses políticos influyen más que los intereses del Estado. Con todo lo que puedan decir, siempre mantuvimos un control técnico de las operaciones de la industria petrolera, dando instructivos continuos sobre los yacimientos y del gas”.


Francisco Guedez, 72 años, estuvo 35 años en la actividad petrolera, iniciando su carrera como inspector de campo del MEM en Anaco y jubilándose como director principal de Petróleos de Venezuela en 1994.


Arévalo Guzmán Reyes, 73 años, estuvo 24 años trabajando en el Ministerio de Energía y Minas y otros 12 años como director principal de Pdvsa, cargo del que se jubiló en 1994.
Durante su estadía en el MEM, compartió la responsabilidad de asignar las áreas de exploración y producción de la Corporación Venezolana del Petróleo y la política de conservación del gas natural, que originó la instalación de plantas de inyección de gas en los pozos y la instalación y trayectoria de los gasoductos en el país, principalmente para el desarrollo  de la petroquímica de El Tablazo.


Lindolfo León, de 72 años, estuvo 36 años en la industria petrolera y se inició como becado de la Shell en la Escuela de Petróleo, pasó posteriormente al Ministerio de Energía y Minas, la CVP, Mito Juan, Vistaven y Pdvsa, jubilándose en 1993.
Recién graduado y después de un curso en Holanda, en agosto de 1957 empezó su primer trabajo subiendo a la gabarra de perforación a vapor GP1 de Shell en el Lago de Maracaibo y no niega que estaba molesto porque iba a aprender como operar un pozo de un holandés que había sido su compañero en la Shell Training Institute, de Holanda.


Estuvo dos años en Shell de Maracaibo y poco tiempo después de renuncia, fue contratado por Juan Pablo Pérez Alfonso para trabajar en el Ministerio de Energía y Minas y fue designado inspector de hidrocarburos en Tía Juana y más tarde supervisor.
Al crearse la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP) en enero de 1961, con sede en Maracaibo, se enrola en la misma  y posteriormente asciende a gerente de la empresa, que para esa fecha era la petrolera estatal venezolana.


En 1968 se fue de la CVP debido a que se declaró simpatizante del MEP (Movimiento Electoral del Pueblo), un desprendimiento importante de Acción Democrática, que estaba en el poder.


León se jubila en 1993 y comienza a trabajar en Cadafe como pre-sidente de Elecentro. Más tarde se incorpora al servicio diplomático como embajador de Venezuela en Irán, desde 1997 al 2000.


Los integrantes de esa primera promoción aún recuerdan con nostalgia sus días de universitario y sus inicios en la industria petrolera.  

 

 

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